En cinco días, más de 1100 perros serán asesinados en la ciudad Colonia Nueva Esperanza, en la provincia de Neuquén, a 1153 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires. La polémica ordenanza municipal comenzó a aplicarse ayer, en el marco de un plan que pretende prolongarse por cinco años.
En esta semana, serán sacrificados 220 canes por día, algunos de ellos entregados por sus propios dueños. Y se espera que en el lustro se contabilicen por lo menos 100 000 animales.
El objetivo se toma como una medida sanitaria ante la emergencia por dos casos de leptospirosis en seres humanos, enfermedad que se contagian mediante la orina del perro que, a su vez, se contagian de la orina de las ratas.
Las manifestaciones en contra de la resolución se hicieron escuchar en todo el país. Los argumentos oficiales van desde la prevención de la enfermedad hasta el 'equilibrio poblacional’.
Según el concejal Francisco Baggio, quien votó a favor de la medida y quiere hasta una consulta popular para sistematizar la eutanasia canina, “en este momento hay 130 000 perros. Las proyecciones indican que si todo sigue igual en el 2001 habrá 180 000 canes. En tres años habrá más perros que gente”.
“Los griegos, hace tiempo ya, definieron la eutanasia como muerte buena, y para el caso que nos ocupa, y analizando la hipotética posibilidad de aplicar la eutanasia a los perros sin dueño, cabe aclarar que la misma no representa crueldad hacia ellos, ni vulnera ninguno de los principios del bienestar de los animales, resumidos en estar libres”.
Si el concejal remitió a los tiempos clásicos, la defensora de animales, Viviana Morán, lo miró como una visión medieval. “En la Edad Media cuando salieron a matar todos los gatos, se desató la peste bubónica”, recuerdó para calificar una improcedente medida sanitaria: “ Los perros cimarrones de la zona, que es árida y pobre, sin los servicios básicos, con una enfermedad propia de la pobreza... Si los llegan a matar va a haber descenso inicial de la población, pero son esos perros los que depredan sobre las ratas”, dijo a la prensa.
“Si hay ratas va a haber la enfermedad. Lo que se quiere hacer ver en Neuquén es una especie de contagio selectivo, en el que solo los perros se estarían contagiando de las ratas para luego contagiar a los seres humanos. Cualquier otro tipo de animal de sangre caliente puede transmitirlo a un ser humano”, finalizó Morán.