Gracias a su alianza con la sociedad protectora Apa SOS Bilbao, el Ayuntamiento ha logrado encontrar dueño en Alemania, Austria o Suiza, países más sensibilizados con esta cuestión, a buena parte de los 450 canes que los laceros del consistorio recogen cada año de las calles de la capital vizcaína. Se hacen entre tres y cuatro envíos al extranjero al año. Los primeros en encontrar amo son aquellos que presentan algún problema de salud. Además, también se hacen cargo de unos 300 gatos. En total, el año pasado se recogieron 777 animales.
Y la media se mantiene estable, siempre en torno a los 800 ejemplares al año. No sólo se trata de perros y gatos, sino también de buitres, cabras, caballos y tortugas, que, en su caso, son custodiados por la Diputación. De entre los perros, entre un 65 y un 70% es adoptado. Entre un 28 y un 29% se había perdido y es devuelto a sus dueños y el 2% restante es sacrificado por padecer alguna enfermedad grave.
Ni la crisis ni la estacionalidad han variado el número de abandonos en los últimos años. "Lo de que se hace más en verano es un tópico. Siempre manejamos las mismas cifras", señala un técnico de la perrera. Desentenderse de un animal puede acarrear multas de hasta 1.500 euros.
A la inauguración de las nuevas instalaciones de Artxanda -parcela vallada de 3.200 metros cuadrados con múltiples servicios-, que han costado 500.000 euros, asistió el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, y el subdelegado del Gobierno en Vizcaya, Miguel Ángel Fernández.

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